Cuando Lo Que Dios Hace No Tiene Sentido

Publicado hace 4 horas - 2 nov 2026

De: Yaressy Garcia
Cuando Lo Que Dios Hace No Tiene Sentido

Toda la vida…

(¿Leyeron eso con el ritmo de alguna canción? )

Jaja, bueno, enfoquémonos…

Toda la vida, mientras crecía, cuando pasaban cosas buenas decía: “Esto es de Dios”. Pero cuando pasaban cosas que, para mí, eran malas, pensaba: “Esto no puede ser de Dios”. Porque, ¿cómo un Dios que es bueno puede permitir que pasen cosas “malas”?

Ese ha sido un tema en el que, conforme voy conociendo a Dios, he descubierto que mi manera de ver las cosas puede ser muy diferente a la manera en que Dios las ve.

Y qué importante es conocer a Dios y tener una relación personal con Él para ir descubriendo Su manera de obrar y reconocer Su amor operando aun en los momentos de nuestra vida que no entendemos.

Constantemente me he topado con personas que me esta clase de preguntas: “¿Cómo un Dios de amor puede permitir la maldad?” “¿Dónde estaba Dios cuando me pasó tal cosa?”

Nos es muy difícil asociar a Dios con los momentos malos de nuestra vida. Y, de hecho, son este tipo de preguntas las que muchas veces pueden hacernos desistir de nuestra fe.

Y es que cuando no tenemos el panorama completo, y estamos pasando por momentos difíciles que no tienen sentido para nosotros, podemos pensar que Dios no está presente, que no nos escucha o que nos ha abandonado.

Pero eso no puede ser menos cierto.

La Biblia nunca nos prometió una vida sin aflicciones. De hecho, Jesús fue muy claro cuando dijo: “En este mundo tendrán aflicciones; pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)

Jesús no dijo: “Si me siguen, todo les va a salir bien”. Dijo que tendríamos aflicciones. Pero también nos dijo que no estuviéramos desanimados porque Él ya venció.

Y creo que ahí está una de las verdades más difíciles de aprender: que la presencia de Dios no siempre se ve como nosotros esperamos.

La historia de Job

Una de las historias que más preguntas producía en mí era la de Job.

Yo pensaba: “¿Por qué Dios permitió todo lo que le pasó?”

Porque, si Dios mismo consideraba a Job un hombre justo, pareciera que lo expuso delante del enemigo. Y lo más interesante es que, al final de todo, Job nunca recibió una explicación detallada de por qué le pasó lo que le pasó.

Dios no se sentó con Job para explicarle cada pieza del rompecabezas.

Pero Job terminó entendiendo algo mucho más importante. Después de todo lo que vivió, dijo:

“De oídas te había oído; más ahora mis ojos te ven.” (Job 42:5)

Job pensaba que conocía a Dios porque había oído hablar de Él. Pero después de atravesar una temporada que no tenía ningún sentido, conoció a Dios de una manera mucho más profunda.

Esto me hace pensar en algo: Quizás algunas de las temporadas más difíciles de nuestra vida no vienen con una explicación, pero sí pueden venir con una revelación.

No siempre vamos a entender lo que Dios está haciendo. Pero podemos llegar a conocer más profundamente quién es Dios mientras atravesamos aquello que no entendemos.

Cuando pienso en el propósito por el cual fuimos creados, recuerdo que fuimos creados para estar en relación con Dios. Y es imposible tener una relación profunda con alguien que no conocemos.

A veces conocemos a alguien de verdad cuando todo está bien. Pero también conocemos partes de esa persona que jamás hubiéramos conocido si no hubiéramos atravesado momentos difíciles juntos.

Y con Dios pasa algo parecido.

¡Dios es bueno!

Esta es una verdad que el enemigo siempre va a querer atacar.

Porque si logra hacernos dudar de la bondad de Dios, entonces puede empezar a cuestionar todo lo demás.

“Si Dios fuera bueno, esto no estaría pasando.”

“Si Dios me amara, no permitiría esto.”

“Si Dios estuviera conmigo, las cosas serían diferentes.”

Y poco a poco, nuestras circunstancias empiezan a convertirse en la medida que utilizamos para determinar quién es Dios.

Pero aquí está el problema: Dios no cambia dependiendo de nuestras circunstancias.

Dios sigue siendo bueno cuando recibimos la respuesta que estábamos esperando.

Y Dios sigue siendo bueno cuando la respuesta tarda.

Dios sigue siendo bueno cuando una puerta se abre.

Y Dios sigue siendo bueno cuando una puerta se cierra. Dios sigue siendo bueno cuando entendemos.

Y Dios sigue siendo bueno cuando no entendemos absolutamente nada.

La bondad de Dios no puede depender de si me gusta o no lo que está pasando.

Cuando pensamos que Dios es demasiado duro

Hay una parte de la parábola de los talentos que siempre me ha llamado la atención.

En Mateo 25:24, el hombre que recibió un solo talento le dice a su señor: “Señor, yo sabía que usted es un hombre duro…”.

En otras palabras: “Yo tenía una idea de quién eras, y actué de acuerdo con esa idea”.

Y eso es peligroso. Porque podemos terminar viviendo nuestra relación con Dios de acuerdo con una versión de Él que no es verdadera.

Podemos pensar que Dios es demasiado duro, que pide demasiado, que nos abandona, que no escucha, que no le importa, que tenemos que ganarnos Su amor. Y cuando creemos eso de Dios, empezamos a responderle desde un lugar de miedo y no de uno basado en la confianza.

Por eso es tan importante conocer lo que la Biblia realmente dice acerca de Él porque nuestras emociones cambian. Nuestras circunstancias cambian. Nuestra interpretación de lo que está pasando cambia.

Pero Dios no cambia.

“Yo, el Señor, no cambio.” (Malaquías 3:6)

Tal vez no necesitas entenderlo todo

Hay cosas en esta vida que simplemente no vamos a entender. Y eso puede ser difícil para nosotros porque queremos respuestas.

Queremos saber el porqué. Queremos saber cuándo. Queremos saber cómo va a terminar. Queremos tener el control. Pero la fe no consiste en tener todas las respuestas.

La fe consiste en confiar en Aquel que sí las tiene.

Proverbios 3:5-6 dice: “Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas.”

No dice: “Entiende todo y después confía.” Dice: confía.

Habrá momentos en los que nuestra perspectiva es demasiado pequeña para entender lo que Dios está haciendo. Isaías 55:8-9 nos recuerda que los pensamientos de Dios no son nuestros pensamientos y que Sus caminos son más altos que los nuestros.

Esta verdad quizás sea una de las cosas más difíciles de nuestra relación con Dios: aceptar que no necesitamos entenderlo todo para confiar en Él.

Dios también se revela en medio de la necesidad

A veces pensamos que los momentos difíciles son una interrupción al plan de Dios.

Pero ¿qué tal si algunos de esos momentos se convierten precisamente en el lugar donde experimentamos facetas de Dios que antes solo conocíamos de nombre?

Conocemos a Dios como nuestro Proveedor cuando necesitamos provisión.

Como nuestro Refugio cuando necesitamos dónde correr.

Como nuestro Consolador cuando hemos sido quebrantados.

Como nuestro Pastor cuando no sabemos hacia dónde ir.

Nuestra fe crece cuando tenemos que confiar en Él aun sin saber cómo va a terminar la historia. Eso no significa que Dios sea el autor de todo lo malo que nos sucede. Hay maldad, pecado, decisiones humanas, consecuencias y un mundo quebrantado por el pecado. Pero sí significa que nada de eso tiene la última palabra sobre nuestra historia. Romanos 8:28 dice que Dios obra para bien en todas las cosas para quienes lo aman y son llamados conforme a Su propósito.

No dice que todas las cosas son buenas. Dice que Dios puede obrar para bien aun en medio de cosas que no son buenas. Y eso cambia completamente la perspectiva.

Entonces, ¿qué hacemos cuando lo que Dios hace no tiene sentido?

Volvemos a lo que sí sabemos.

Sé que Dios es bueno. Sé que Dios me ama. S

é que Dios está conmigo. Sé que Sus caminos son más altos que los míos.

Sé que Jesús prometió nunca abandonarme.

Sé que este mundo no es el final.

Y aunque hoy no entienda lo que Dios está haciendo, puedo decidir confiar en quién Él es. Por eso la importancia de conocer a Dios a través de Su Palabra.

No tengo que entender toda la historia para confiar en el Autor. No tengo que saber cómo va a terminar para seguir caminando. No tengo que ver lo que Dios está haciendo para creer que Él está obrando.

Porque mi perspectiva es limitada, pero la Suya no.

Si algo he aprendido, es que muchas veces, cuando miro hacia atrás, puedo ver la mano de Dios en lugares donde mientras estaba viviendo el momento solo podía ver dolor, confusión y preguntas. Quizás hoy estás viviendo algo que no tiene sentido.

Quizás estás preguntando: “Dios, ¿dónde estás?”. Y quizás no tengas la respuesta que estás esperando.

Pero quiero recordarte algo:

Que no puedas ver a Dios no significa que Dios no esté ahí.

Que no entiendas lo que está haciendo no significa que haya dejado de obrar.

Y que tu historia todavía no tenga sentido… no significa que Dios haya terminado de escribirla.

Sigue confiando. Sigue caminando. Sigue conociéndolo.

Porque algún día, cuando mires hacia atrás, podrás decir como Job: “De oídas te había oído; más ahora mis ojos te ven.”

Este estudio gratuito te ayudará a pasar esos momento difíciles que a todos nos llegan.

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Acerca del autor

Yaressy Garcia
Yaressy GarciaRegional Business Development- Vida Unida

Yaressy nació en Monterrey, México, y desde pequeña desarrolló una profunda pasión por conocer a Dios y servirle. Desde los 10 años ha servido al cuerpo de Cristo en diferentes áreas del ministerio, siempre con el deseo de impactar vidas a través del amor y la verdad de Jesús. Como comunicadora, ama compartir mensajes de fe, esperanza y transformación a través de distintos espacios y medios, creyendo firmemente en el poder de una palabra guiada por Dios para impactar vidas. En el 2023 cumplió uno de sus mayores sueños al unirse al ministerio Vida Unida. Está casada con un hermoso argentino y juntos son padres de tres preciosos hijos que reflejan la fidelidad de Dios. Como familia, aman la presencia y la Palabra de Dios, y viven apasionados por ver vidas transformadas por Cristo.

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